Conoce cómo en diferentes territorios, las ‘Agendas comunitarias, diálogos para el futuro’ transformaron la forma en que convivían firmantes de paz con integrantes de sus comunidades. Aquí, algunos ejemplos de las 105 experiencias vividas entre 20224 y 2026.
Las ‘Agendas Comunitarias, diálogos para el futuro’ parten de una realidad que no se puede olvidar: el conflicto armado dejó huellas distintas en cada territorio y en quienes los habitan.
Por eso, firmantes del Acuerdo de Paz –que antes fueron combatientes en estos mismos lugares–, víctimas y comunidades se encuentran para reconocer, con una perspectiva de futuro, lo que pasó y lo que rompió el tejido social y la confianza.
Soacha, Cundinamarca
El diálogo es el corazón de las Agendas Comunitarias y parte de reconocer que no existe una única manera de comprender las experiencias, las relaciones, las conflictividades y las necesidades de un territorio.
Las y los firmantes de paz y otros actores comunitarios aportan sus experiencias, relatos, perspectivas e intereses diversos que, al ponerse en conversación, permiten encontrar lo que los une, tramitar las diferencias y llegar a acuerdos sobre lo que quieren transformar. Por ello, cada proceso da lugar a acciones hechas a medida de los territorios y sus tejidos sociales y comunitarios.
Tierralta, Córdoba
Los acuerdos cobran sentido cuando se convierten en acciones que surgen de comunidades que deciden qué necesitan, qué quieren cambiar y cómo hacerlo posible.
Así nacieron iniciativas para transformar espacios y generar oportunidades, pero también para fortalecer vínculos, recuperar la memoria colectiva, crear alianzas y renovar compromisos. Obras comunitarias y simbólicas que construyeron un futuro diferente, transformador, en el que es posible seguir avanzando sin ser distantes.
Los Patios, Norte de Santander