A Dios y a la sociedad colombiana:
Hoy quiero escribir estas palabras desde la sinceridad de mi corazón, como ciudadano, militar retirado y compareciente ante la Jurisdicción Especial para la Paz, con el propósito de compartir una reflexión sobre mi pasado, mi presente y el país que sueño para las futuras generaciones.
En primer lugar, agradezco a Dios por la vida, por mi familia y por las oportunidades que me ha brindado. También agradezco la fortaleza para reconocer mis aciertos, comprender mis errores y mantener la esperanza de seguir aportando positivamente a la sociedad.
Durante mi servicio militar actué convencido de cumplir con el deber de defender a Colombia y sus instituciones. Hoy entiendo que la construcción de la paz requiere no solo del compromiso de las instituciones, sino también de la voluntad de cada ciudadano para aportar a la reconciliación, la verdad, la reparación y las garantías de no repetición.
Mi mayor sueño es una Colombia donde las nuevas generaciones puedan crecer lejos de la violencia, donde las diferencias se resuelvan mediante el diálogo y donde las víctimas encuentren caminos de reconciliación junto a las instituciones del Estado.
En lo personal, deseo seguir fortaleciendo mis vínculos familiares, mantener una vida digna y continuar participando en iniciativas que promuevan la convivencia y la reconstrucción del tejido social. Aspiro a que mis hijos y las futuras generaciones vivan en un país con mayores oportunidades y confianza en sus instituciones.
Como compareciente ante la JEP he asumido con responsabilidad los compromisos derivados de este proceso. He participado en espacios de reflexión y reconocimiento convencido de que la verdad y el diálogo son herramientas indispensables para sanar las heridas que dejó el conflicto armado.
Asimismo, decidí vincularme al proceso de acompañamiento de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), donde continúo fortaleciendo valores ciudadanos, la convivencia y el compromiso con la construcción de paz.
"La verdad, la reconciliación y el respeto por la dignidad humana seguirán abriendo caminos para un país más unido y en paz."
También me preocupan la violencia, la polarización y las dificultades sociales que aún afectan a miles de colombianos. Sin embargo, creo firmemente que el futuro puede ser diferente si cada uno asume su responsabilidad y aporta desde su propio espacio a la construcción de una sociedad más justa e incluyente.
A Dios le pido sabiduría para recorrer este camino con humildad, serenidad y rectitud. Le pido fortaleza para seguir aprendiendo de las experiencias vividas y mantener siempre la disposición de servir a los demás.
A la sociedad colombiana le expreso mi voluntad de seguir contribuyendo desde la legalidad, el respeto por los derechos humanos, la convivencia pacífica y el compromiso permanente con la no repetición.
Hoy reafirmo mi esperanza en Colombia. Creo en la capacidad de nuestro pueblo para superar las dificultades y construir un mejor futuro basado en la reconciliación, el respeto y la paz.