“Colombia necesita cambiar la historia. Las mujeres no pueden parir hijos para la guerra”

Carta escrita por una firmante de paz desde Arauca

Apreciados:

El día de hoy me dirijo a ustedes por medio de esta carta para expresar algunas de mis inquietudes y preocupaciones frente a esta nueva etapa de gobernabilidad.

Como mujer firmante de paz que vivió la guerra en carne propia, no logro entender cómo aún existen personas que consideran que el único camino para alcanzar la paz es la guerra. La historia nos ha demostrado que los conflictos armados solo dejan destrucción, miseria, dolor y abandono.

A lo largo de la historia, diversos pensadores han reflexionado sobre la guerra y el poder. Carl von Clausewitz la definió como la continuación de la política por otros medios. Nicolás Maquiavelo habló sobre los conflictos como una realidad inherente a la conservación del Estado.

Después de tantos años y siglos, pareciera que estas ideas continúan influyendo en nuestra forma de ver el mundo. Por eso aún persiste una cultura guerrerista en la que algunas personas creen que para alcanzar la paz primero debe existir la guerra.

Sin embargo, yo ya viví la guerra y he llegado a una conclusión diferente. No es necesario pensar igual para vivir en paz. Basta con construir acuerdos donde todas las partes puedan encontrar beneficios y oportunidades. La paz comienza cuando somos capaces de escucharnos y respetarnos, incluso en medio de nuestras diferencias.

"Soy mujer, soy madre, soy víctima y no pienso volver a la guerra."

Hoy, cuando estamos cerca de cumplir diez años de la firma del Acuerdo de Paz, siento que aún existen razones para creer. Hay sueños por construir, una familia por quien trabajar y una Colombia que merece ser reconstruida desde la reconciliación y la esperanza.

Soy mujer, soy madre, soy víctima y no pienso volver a la guerra, porque mis sueños de libertad y esperanza son más grandes que el miedo que alguna vez sentí.

Por eso hoy solo les pido que, si alguna vez han sentido los efectos de la guerra, no permitan que esta continúe marcando el destino de nuestro país.

Colombia necesita cambiar su historia. Las mujeres no pueden seguir pariendo hijos para la guerra. Muchas ya conocen el dolor de ver partir a sus hijos con un uniforme y no volver a verlos con vida. No permitamos para otros lo que jamás permitiríamos para nuestras propias familias.

Gobiernen con transparencia, con dignidad, con principios y con valores. Trabajen por una nación donde la diferencia no sea motivo de violencia y donde la paz sea una oportunidad real para todos.

Mientras tanto, yo sigo trabajando por lo que siempre he anhelado: una familia, un trabajo digno y un hogar donde todos podamos vivir en paz.

Firmante de Paz Arauca