Señor presidente:
En el marco del proceso de empalme, hacemos un llamado respetuoso al gobierno entrante para que continúe fortaleciendo la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016. Este proceso representa un compromiso del Estado colombiano con la reconciliación, la construcción de confianza y la transformación de los territorios que durante décadas fueron afectados por el conflicto armado.
Los firmantes de paz hemos asumido el reto de reincorporarnos a la vida civil, aportando al desarrollo de nuestras comunidades y demostrando que la paz se construye con oportunidades, cumplimiento y voluntad institucional. Dar continuidad a este proceso significa honrar los compromisos adquiridos por el Estado y garantizar que los esfuerzos realizados durante estos años no se pierdan.
Como lo planteó el sociólogo y teórico de la paz Johan Galtung, la paz verdadera no es únicamente la ausencia de violencia, sino la construcción permanente de justicia, reconciliación y condiciones de vida dignas para todas las personas.
Sin embargo, este no ha sido solamente un proceso institucional o administrativo. Ha sido un verdadero proceso de transformación humana que hemos sentido en nuestras vidas, en nuestros hogares y en nuestras familias.
Ellos son los hijos e hijas de la paz, una generación que continuará construyendo el legado de reconciliación que tanto esfuerzo nos ha costado alcanzar.
"Queremos cambiar la guerra por educación, la violencia por oportunidades, el miedo por esperanza y el conflicto por amor."
Nosotros no trajimos hijos al mundo para la guerra. Los trajimos para que estudien, aprendan, construyan conocimiento, fortalezcan los saberes de sus comunidades y contribuyan a la dignificación de las familias colombianas.
Queremos que nuestros hijos y nietos conozcan una Colombia donde los sueños sean más fuertes que las armas y donde la palabra tenga más valor que la confrontación.
La paz nos ha permitido volver a soñar, recuperar la posibilidad de abrazar a nuestras familias y enseñar a nuestros hijos valores distintos a los que nos impuso la guerra. Por ello, solicitamos que este proceso continúe fortaleciéndose y que los avances alcanzados no sean interrumpidos.
Señor presidente, esperamos que pueda comprender que detrás de cada firmante de paz existe una historia de vida, una familia, unos hijos y unos sueños. Somos seres humanos que aprendimos a amar, a cuidar y a trabajar por un futuro mejor.
Confiamos en que el nuevo gobierno dará continuidad a este camino, entendiendo que la paz es una política de Estado que trasciende los periodos de gobierno.
La paz que anhelamos es la que nace del respeto por la vida, de la reconciliación entre los colombianos y de la esperanza que Dios pone en el corazón de quienes creen que un país mejor es posible.
Muchas gracias por escuchar nuestra voz y por considerar que la continuidad de este proceso representa una oportunidad para consolidar una Colombia más justa, más humana y verdaderamente en paz.