“La paz tiene el rostro de las familias que pueden vivir tranquilas”

Carta escrita 1.

Soy una mujer firmante del Acuerdo de Paz del municipio de Los Palmitos, Sucre.

Hoy escribo pensando en mi familia y en muchas otras que decidimos cambiar el camino de la guerra por el de la esperanza. Creemos que la paz es posible cuando existen oportunidades, cuando el Estado llega a los territorios y cuando la sociedad abre las puertas a la reconciliación.

Quiero agradecer al Gobierno saliente por creer que la paz vale la pena y por los esfuerzos realizados para fortalecer nuestro proceso de reincorporación. Cada proyecto productivo, cada capacitación y cada oportunidad representaron una nueva posibilidad para reconstruir nuestras vidas.

En ese camino comprendimos que nadie sale adelante solo. Las cooperativas, asociaciones y organizaciones que construimos son espacios donde aprendimos a confiar, trabajar juntos y demostrar que la paz también genera desarrollo.

Gracias a estos procesos muchas familias cuentan hoy con ingresos dignos y los jóvenes tienen nuevas oportunidades para construir su futuro.

A la ciudadanía colombiana queremos pedirle que no nos juzgue por nuestro pasado, sino por el trabajo que realizamos cada día para aportar a nuestros territorios.

"La paz no tiene color político. Tiene el rostro de las familias que pueden vivir tranquilas."

Al Gobierno entrante le expresamos nuestra esperanza de que continúe fortaleciendo la implementación del Acuerdo de Paz, apoyando los proyectos productivos y escuchando a quienes vivimos en los territorios.

Queremos que nuestros hijos crezcan en un país donde puedan estudiar, trabajar, emprender y vivir sin miedo. Seguimos creyendo que la reconciliación es posible y que vale la pena continuar sembrando esperanza.

Desde Los Palmitos seguiremos trabajando junto a nuestra comunidad, nuestra cooperativa y nuestras familias para demostrar que la paz se construye todos los días con trabajo honesto, solidaridad y respeto por la vida.

Emile Los Palmitos, Sucre