Vista panorámica de Norte de Santander – Tejidos de reconciliación

Restaurando Corazones: memoria, reconocimiento y dignificación

Entre Ocaña, Cúcuta y la región del Catatumbo avanza un proceso restaurativo que reúne voces, memorias y acciones construidas colectivamente alrededor del reconocimiento de responsabilidades, la reparación simbólica y las garantías de no repetición.

Un territorio atravesado por la guerra y la resistencia

El proceso restaurativo está conectado profundamente con la subregión del Catatumbo, un corredor histórico marcado por la frontera, la movilidad permanente de comunidades campesinas y las disputas por el control territorial.

Municipios como Ocaña, El Carmen, Convención, Teorama, Tibú, La Playa, El Tarra, Hacarí, San Calixto y Sardinata han vivido la presencia simultánea de distintos actores armados, desplazamientos forzados, confinamientos, amenazas contra liderazgos sociales, restricciones a la movilidad y profundas fracturas en el tejido comunitario.

Aún hoy, mientras avanzan las acciones restaurativas, muchas comunidades del Catatumbo continúan enfrentando emergencias humanitarias derivadas del conflicto armado. Por ello, este proceso se desarrolla en medio de una realidad compleja: restaurar mientras el territorio sigue resistiendo.

Verdad judicial y reconocimiento: los hechos que rodean este proceso restaurativo

El proceso Restaurando Corazones se relaciona con los hechos investigados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el Macrocaso 03, Subcaso Norte de Santander, sobre asesinatos y desapariciones forzadas presentadas ilegítimamente como bajas en combate por agentes del Estado.

En el Auto 1256 de 2021, la JEP documentó que integrantes de la Brigada Móvil No. 15 (BRIM15) y del Batallón de Infantería No. 15 General Santander (BISAN) fueron responsables del asesinato de 120 civiles entre enero de 2007 y agosto de 2008.

Las víctimas fueron asesinadas en estado de indefensión, sin que mediara combate real alguno. Posteriormente, fueron señaladas como integrantes de grupos armados ilegales y seleccionadas a partir de procedimientos irregulares de inteligencia.

La Sala de Reconocimiento identificó un patrón macrocriminal con dos modalidades principales. La primera correspondió al asesinato de hombres jóvenes, entre los 25 y 35 años, habitantes de zonas rurales del Catatumbo, en su mayoría agricultores, comerciantes y transportadores informales.

La segunda modalidad consistió en el asesinato de jóvenes provenientes de otras regiones del país, quienes fueron engañados para ser trasladados al Catatumbo y posteriormente presentados como bajas en combate.

Las investigaciones permitieron esclarecer los patrones criminales en sus fases de planeación, ejecución y encubrimiento.

Muchas familias enfrentaron durante años la desaparición, la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos, la estigmatización y una búsqueda persistente por la verdad y la justicia

El municipio más afectado fue Ocaña, donde se concentró una parte significativa de los hechos documentados por la investigación judicial. Varios de los lugares donde ocurrieron estos crímenes coinciden con territorios que hoy continúan enfrentando las consecuencias del conflicto armado, especialmente en la región del Catatumbo.

Restaurando Corazones conecta el reconocimiento de responsabilidades con la construcción colectiva de acciones restaurativas orientadas a preservar y dignificar la memoria de las víctimas, fortalecer el tejido social y aportar a la no repetición en un territorio donde estas heridas siguen presentes.

Quiénes eran: vidas, nombres y proyectos interrumpidos

Las personas asesinadas y desaparecidas no fueron cifras ni expedientes judiciales. Eran hijos, hermanos, padres, amigos, vecinos y trabajadores. Tenían rutinas, vínculos afectivos, sueños y proyectos de vida que fueron abruptamente interrumpidos.

Muchos eran jóvenes campesinos o trabajadores informales. Algunos salieron de sus casas buscando empleo; otros fueron engañados con falsas ofertas de trabajo o trasladados lejos de sus lugares de origen. Varias familias pasaron años buscándolos, sin respuestas claras sobre su paradero.

Detrás de cada caso hubo una historia propia: una madre esperando noticias, una familia recorriendo instituciones, una comunidad intentando comprender lo ocurrido y sostener la memoria frente al silencio.

Este proceso busca que esas vidas vuelvan a ser nombradas desde su dignidad, reconociendo quiénes fueron antes del crimen, qué vínculos construyeron y qué huellas dejaron en sus familias y comunidades.

Nombrarlos hoy también es una forma de memoria, reconocimiento y reparación.

Otras víctimas del proceso restaurativo

Hermides Muñoz Vila

Wilfredo Durán Ríos

Sanín Álvarez Álvarez

Gladys Lindarte Pérez

Ibis Teresa Rodríguez Ramírez

Carmen de Jesús Téllez Rodríguez

Yulieth Mena

Otras víctimas del caso del municipio de El Carmen

Diosemiro Chinchilla Contreras

Eduardo Hernando Villegas Botello

Samuel Rincón Quintana

Javier Peñuela

Jesús Emilio Navarro Garay

José Eliecer Ortega Boneth

Luis Antonio Villegas Angarita

Del reconocimiento al encuentro: recorrido del proceso restaurativo en Norte de Santander



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Acciones que materializan la memoria y el reconocimiento

Las acciones restaurativas construidas en el marco de Restaurando Corazones representan el compromiso colectivo con la memoria, el reconocimiento de las víctimas y la dignificación de sus historias de vida.

Acciones que materializan la memoria y el reconocimiento

Las acciones restaurativas construidas en el marco de Restaurando Corazones representan el compromiso colectivo con la memoria, el reconocimiento de las víctimas y la dignificación de sus historias de vida. Cada una de ellas fue pensada y desarrollada de manera participativa entre víctimas, comparecientes e instituciones, como una forma de contribuir a la reparación simbólica y a las garantías de no repetición en el territorio.

Acto público de reconocimiento

Espacio colectivo de entrega pública de las acciones restaurativas, construido como un momento de memoria, reconocimiento y dignificación. Este encuentro permitió reunir a víctimas, comparecientes, instituciones y comunidad en torno a la reflexión sobre los daños causados, la importancia de la verdad y la construcción de caminos hacia la reconciliación.

Placa conmemorativa

Creada como una medida simbólica de memoria para honrar a las víctimas, preservar sus nombres y fortalecer su reconocimiento público en el territorio. La placa se convierte en un lugar permanente de recuerdo y reflexión para las comunidades y las generaciones futuras.

Árbol de la vida

Intervención simbólica realizada mediante la siembra de un árbol nativo y la instalación de materas elaboradas colectivamente. Esta acción representa la vida, la permanencia, la memoria y el arraigo territorial, como una forma de reconocer a quienes ya no están y reafirmar el compromiso con la no repetición.

Camisetas conmemorativas

Diseñadas colectivamente con mensajes construidos por víctimas y comparecientes, las camisetas se convierten en una expresión visible de memoria y reconocimiento. Su elaboración permitió traducir reflexiones, símbolos y aprendizajes del proceso restaurativo en un elemento de apropiación comunitaria.

Memoria audiovisual del proceso