La comparecencia efectiva no depende solo de la voluntad. También necesita condiciones reales para sostenerse en el tiempo. Muchos comparecientes enfrentan dificultades económicas y sociales que pueden limitar su participación. Por eso, la dimensión socioeconómica no es un apoyo adicional: es una base necesaria para que puedan cumplir sus compromisos ante la JEP.
Garantizar ingresos, acceso a salud, formación y estabilidad familiar permite que los comparecientes participen sin que su proceso aumente sus condiciones de vulnerabilidad.
Esto no solo facilita el cumplimiento de sus obligaciones, sino que también aporta a la dignificación y evita nuevas afectaciones, en línea con los principios de la justicia restaurativa.
Contar con estabilidad económica y social permite que los comparecientes:
En este sentido, los beneficios socioeconómicos no solo apoyan el proceso, sino que hacen posible una participación real y sostenida.
Se desarrolla a través de un conjunto de apoyos, orientaciones y oportunidades que hacen parte del plan de acompañamiento de cada persona.
Estas acciones buscan fortalecer capacidades, mejorar condiciones de vida y generar mayor estabilidad, aportando a una participación más activa y responsable en la comparecencia.
Los beneficios sociales están orientados al bienestar integral de los comparecientes y sus familias.
Incluyen gestiones en Salud, Educación, Formación para el trabajo, Empleabilidad y Orientación Jurídica.
Los beneficios económicos están orientados a generar estabilidad y oportunidades de ingreso.
Se concretan principalmente en el apoyo de sostenimiento y el capital semilla, que permiten cubrir necesidades básicas y desarrollar o fortalecer iniciativas productivas.
Estos beneficios hacen parte de un proceso que impulsa la autonomía y la proyección a futuro. Su acceso está ligado al cumplimiento de los compromisos dentro del proceso, promoviendo la corresponsabilidad y el avance hacia la No Repetición.