En 2026 regresa 'De susurros a resonancias', el proceso psicosocial con hijos e hijas de la paz que le apuesta a reconocer, potenciar y visibilizar sus voces, sueños y sentires en Bogotá. Esta tercera versión será la oportunidad para conocer cómo entienden, desde las infancias, su territorio después del Acuerdo Final de Paz.
La iniciativa comenzó en 2024 con el propósito de fortalecer los vínculos familiares y promover los derechos de los niños y niñas. En 2026, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), en alianza con entidades del Distrito, presenta su tercera versión, dirigida nuevamente a los hijos e hijas de firmantes de paz, entre los 0 y los 12 años.
“Este año nos interesa entender cómo las infancias construyen hogar en esta ciudad", explicó Laura Restrepo, lideresa de la estrategia aliada 'Camino a casa' del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR). Durante cuatro meses, el proceso permitirá conocer cómo los niños y niñas entienden su territorio a través de tres ejes transversales: la memoria, el patrimonio y la paz.
En esta ocasión, se inscribieron más de 40 hijos e hijas de la paz que participarán en siete sesiones quincenales, desde marzo hasta junio. “Adoptamos la metáfora del susurro porque en este mundo adultocéntrico a veces no les prestamos la atención necesaria. Entendemos que sus voces son importantes y por eso la resonancia está en este escenario público", explicó Restrepo sobre el proceso.
'De susurros a resonancias' es posible gracias a la articulación entre la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR), el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) a través de su programa NIDOS, y el Instituto Distrital de Patrimonio y Cultura (IDPC) con su programa Civinautas.
Contribuir a la no repetición del conflicto armado requiere abrir espacios enfocados en las infancias, para que sus voces trasciendan del escenario privado y puedan resonar en lo público. Por eso son importantes las apuestas conjuntas entre organizaciones, entidades y la sociedad civil, para consolidar escenarios que respondan a las necesidades y deseos de las y los firmantes de paz y sus familias.
El cambio con dignidad se construye reconociendo que los niños y las niñas son sujetos de derechos y merecen ser protagonistas: jugando, explorando, cantando, pintando y siendo voceros de sus sueños, sus territorios y su forma de comprender la paz desde la cotidianidad.