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Una oportunidad lo cambia todo

Personas en reintegración continúan apostándole a la construcción de paz en el Quindío

Una oportunidad lo cambia todo

​Willington le apuesta a la paz y certifica su culminación exitosa del proceso de reintegración. Foto: ARN Comunicaciones.

Armenia , 23/07/2018

El pasado 19 de julio en el auditorio de la Alcaldía de Armenia 15 personas que han decidido permanecer en la legalidad y aportarle al desarrollo de la región culminaron de manera exitosa su proceso de reintegración. 

En el departamento del Quindío más de 460 personas que abandonaron los grupos armados al margen de la ley hacen parte del proceso de reintegración que lidera la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), de las cuales alrededor de 170 ya culminaron de manera exitosa su proceso y optaron por una segunda oportunidad. 

"Este es uno de los eventos más significativos que tiene la agencia a lo largo del país. Hoy acompañamos a un grupo de personas en el departamento del Quindío quienes terminaron con éxito todos los compromisos adquiridos en el proceso y reciben un certificado que los avala como personas sostenibles dentro de la legalidad. De las personas que han culminado el proceso menos del 1% han reincidido y el 93% se encuentran ocupados. Son personas que hoy están comprometidos con a construcción de la ciudadanía", expresó Lucas Uribe Lopera, director programático del la ARN. 

Por su parte, Carlos Ariel Soto Rangel, coordinador de la ARN en el Eje Cafetero, agregó que "desde la agencia con las demás instituciones nos articulamos para que, primero, estas personas puedan adquirir herramientas de educación y productividad, permitiendo oportunidades laborales. Unido a esto, desarrollamos ejercicios de reconciliación que permitan escenarios en donde la población pueda hacer reparaciones simbólicas a las víctimas del conflicto armado y se puedan encontrar y esclarecer esos tres pilares de la paz que son la justicia, la reparación y la verdad". 

La ARN cuenta con 15 años de experiencia reintegrando personas que pertenecieron a los grupos armados ilegales en nuestro país, desde un enfoque integral, humanista y no asistencialista. Gracias a esta experiencia, más de 22 mil personas han culminado su ruta de reintegración en el país. 

Este es un proceso voluntario donde las personas que dejan las armas pueden obtener, desarrollar y potenciar habilidades y competencias individuales y colectivas necesarias para superar su situación de vulnerabilidad y ejercer autónomamente su ciudadanía, con los mismos derechos y obligaciones que un ciudadano común. 

Del amor a la reintegración

Yeicy perteneció a las FARC. A sus 20 años ingreso a las filas detrás del amor de un hombre y allí estuvo durante 12 años. Impulsada por el amor.

Cuenta que durante este tiempo conoció la prisión, ya que, en uno de los mandados que realizaba para el grupo, ir a mercar al pueblo, fue capturada. En este entonces estaba embarazada de su tercer hijo. "Cuando ya lo fui a tener me liberaron, esperé un par de meses con el niño y tuve que volver a presentarme", comenta.

Poco a poco se fue aburriendo y el amor ya había perdido fuerza. Por otra parte, su madre y sus tres hijos le insistían constantemente que se saliera para poder disfrutar de tiempo de calidad en familia.

Fue así como un día simplemente no volvió y le dijo a su pareja que quería salirse. Así empezó un nuevo camino buscando oportunidades en diferentes ciudades, estabilidad y recursos para sostener a su familia. En este ir y venir conoció Bucaramanga, Medellín, Cúcuta y Venezuela.

"Me dio muy duro al principio, yo creía que no lo iba a lograr sola. Mantenía llorando. No sabía si aún lo amaba. Lo iba a visitar constantemente, me internaba hasta donde él estaba en la montaña, hasta que me canse. Claro que sentía miedo, pero uno es bobo", señala Yeicy.

Yeicy se desmovilizó hace nueve años y hace seis ingresó al proceso, gracias al apoyo de su nuevo esposo, un hombre retirado del ejército del cual se enamoró en Medellín y la convenció de ingresar a la ARN para que estuvieran más tranquilos. "Él me decía que era lo mejor, para que no anduviera con miedo, fuera otra persona y cambiara mi vida", agrega. Fue entonces cuando se dio una segunda oportunidad, que ahora culmina.

"Para mí el proceso significo todo un cambio. Yo mantenía con miedo y ahora me siento libre, me siento una persona distinta. Aquí aprendí muchas cosas", concluyó.

Hoy junto con su esposo, su mamá y uno de sus hijos, emprende un nuevo camino en la unidad productiva que le entrego la ARN hace un mes, como parte del Beneficio de Inserción Económica (BIE), la cual consiste en una cafetería. Ella espera verla crecer y que algún llegue a ser un restaurante o un micro mercado, para así salir adelante y tener un futuro próspero con su familia.

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