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A Yenny le sobran motivos para agradecer

Lian y Gabriela iluminaron la vida de una madre excombatiente

​Yenny con sus hijos Gabriela y Lian, quienes son su fortaleza para emprender nuevos proyectos. Foto: Cortesía ARN 

Risaralda , 08/05/2020
  • Esta excombatiente, de 33 años, tiene dos hijos. Lian, de 5 años, nació cuando su madre estaba en la cárcel. Gabriela, de 4 meses, llegó al mundo en una estación del Megabús en Pereira.

 

  • La mujer risaraldense estuvo dos años y medio en un grupo armado ilegal y sueña con empezar a estudiar el próximo año lenguas modernas.

La vida de la excombatiente Yenny Chiquito ha sido una montaña rusa. Llena de subidas y bajadas. De vacíos y de sensaciones extrañas en su cuerpo con la llegada de sus hijos, pero también de muchas alegrías. El nacimiento de Lian, de 5 años, y Gabriela, de solo 4 meses, le dieron luz a su vida, después de tantos momentos de oscuridad.

Sin titubear, Yenny con voz pausada, pero contundente dice: "Ser madre ha sido el mejor regalo que Dios me dio. Me siento orgullosa. Ellos cambiaron mi vida luego de dos años y medio en el grupo armado".

 

Esta risaraldense de 33 años hace parte del proceso de reintegración especial de Justicia y Paz. Duró 9 años y medio en la cárcel. En el 2016 volvió a nacer al recuperar su libertad, con la que transforma su vida al lado de sus "chinches", como les dice a sus pequeños.

Yenny le debe mucho a la cárcel. La formó. La educó. La fortaleció y, lo más importante, le dio el privilegio de ser madre. En la cárcel de mujeres El Buen Pastor, de Bogotá, nació Lian, quien iluminó su celda con su llegada. La acompañó un año tras las rejas y luego salieron a disfrutar la libertad. Se abrazaron profundamente.

"Fue duro estar con él en la cárcel porque no podía ofrecerle todo lo que un bebé necesita. A los seis meses comencé a llevarlo al jardín y lo saqué adelante con los masajes corporales que hacía. Muchas internas me buscaban por los resultados que veían".

Lian empezó a ser el centro de atención de todos. Fue la criatura que llegó para que su madre terminara de poner los pies en la tierra, como Yenny lo admite. Fue el bastón, la motivación y el motor para encender su vida.

Esto se reflejó en cada paso que dio. Trabajó como vigilante, vendió gelatinas, crispetas y hasta ropa por internet en Bogotá. Luego viajaron a Medellín, pero solo permanecieron cinco meses por temas de seguridad. Llegó a Risaralda, donde construye su vida y se siente protegida al lado de los suyos. Su familia nunca la ha abandonado y le da firmeza para avanzar. Le agradece a Dios porque nunca la desampara.

"Las circunstancias me llevaron a ser madre. Me encanta jugar y compartir con mis hijos. Me programé para salir adelante y dejar atrás el pasado. Mi sueño ahora es ingresar el próximo año a estudiar lenguas modernas", dice con firmeza esta mujer, quien labora en una empresa que surte a papelerías y litografías.

Un milagro llamado Gabriela

El 19 de diciembre de 2019 no solo está grabado en la retina de Yenny, sino en la de muchos ciudadanos. Ese día dio a luz en una estación del Megabús en la Avenida 30 de Agosto, de Pereira.

A Yenny jamás se la pasó por la cabeza volver a estar embarazada, pero los dolores en el estómago le hablaron. Siempre pensó que era el colon inflamado, pues los síntomas no pasaron de ahí, incluso se fajaba por estética y para disminuir el dolor.

Siguió su vida normal. No se hizo ecografías y no fue al médico, pues en su periodo de gestación no sintió un síntoma diferente como la de aquel día que no aguantó más y emprendió camino hacia la clínica.

Yenny llegó hasta la estación, donde se quedó sin fuerzas. El dolor la venció. Allí una enfermera la auxilió. Gabriela nació ante la mirada atónita de los pasajeros, mientras se la llevaban al lado de su madre hacia una clínica, donde los exámenes médicos confirmaron el buen estado de salud de la pequeña.

Esta mujer, que avanza en la legalidad con el apoyo de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, es ejemplo de superación, tenacidad y fortaleza. La vida la ha marcado de muchas maneras, pero esas mismas cicatrices de la guerra han sanado para iluminar a sus hijos.

Dato de interés

  • 49 madres son atendidas por la ARN en el Eje Cafetero, de las cuales dos hacen parte del proceso de reintegración especial.

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