Con la puesta en marcha de proyectos de vivienda en Caquetá, Cauca, Meta, Antioquia, Arauca, La Guajira, Tolima y Guaviare, la Agencia para
la Reincorporación y la Normalización (ARN) avanza con paso firme en el propósito de fortalecer el arraigo a la vida civil en los territorios
de la reincorporación. Esta es una apuesta decidida del Gobierno del Cambio para aportar a la construcción de paz y a las garantías
de no repetición del conflicto armado en Colombia.
Durante 2025, la Agencia ha destinado 36.700 millones de pesos a soluciones habitacionales que incluyen viviendas definitivas
y alojamientos temporales en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR). Entre viviendas entregadas, en construcción
y las que avanzan en gestión de contratación se benefician 1.590 firmantes y sus familias, con los que se consolidará el 90% de cobertura de
vivienda en estos territorios.
La vivienda no es solo un techo: es la base para que las familias se asienten, fortalezcan sus vínculos comunitarios y consoliden
su permanencia en la civilidad y en los territorios. Por eso, a la entrega reciente de 140 viviendas en Caldono, Cauca, en la Ciudadela
Camino del Sol, se suma la construcción de otras 594 viviendas definitivas en El Doncello, Caquetá; Dabeiba, Antioquia; Arauca y La Guajira.
También están en ejecución 317 soluciones habitacionales temporales en Meta y Cauca. Y cuentan con recursos asignados 391 viviendas
de ETCR ubicados en Antioquia, Tolima, Guaviare, Norte de Santander y Caquetá.
“Cada vivienda es un compromiso cumplido con la paz. No hablamos solo de ladrillos y techos, sino de confianza, de la posibilidad de
que hombres, mujeres y niños construyan su vida con dignidad en los territorios. Allí, donde antes hubo guerra, hoy florece el arraigo,"
afirmó la directora general de la ARN, Alejandra Miller, en la entrega de vivienda en Caldono Cauca.
Estos logros reflejan que la política de vivienda para la reincorporación no es únicamente una meta de infraestructura, sino una apuesta
por el hábitat, la convivencia y la seguridad comunitaria. Cada casa entregada es una semilla de paz, que al echar raíces en los territorios
fortalece el desarrollo local, impulsa la economía comunitaria y consolida la reconciliación.
La ARN reafirma así su compromiso de seguir trabajando con los firmantes, las comunidades y las entidades territoriales para que la
vivienda sea el punto de partida de un arraigo a la civil y, con ello, se aporte a una paz estable y verdadera.