Hoy los esfuerzos por construir paz tienen sonido propio: escuelas de música, grupos de teatro, emisoras comunitarias, niños y niñas jugando en parques infantiles. También tienen una nueva forma: espacios de memoria y escenarios de encuentro que, poco a poco, han contribuido a reconstruir los lazos que rompió el conflicto armado. Detrás de estos nuevos sonidos y formas existen organizaciones conformadas por firmantes de paz y comunidades que día a día impulsan proyectos sociales y comunitarios para transformar sus territorios.
Este jueves, 44 de estas iniciativas recibieron un fortalecimiento económico por parte de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) a través de la Estrategia de Fomento, una apuesta innovadora que permite que las y los firmantes de paz y sus organizaciones reciban directamente los recursos para ejecutar los proyectos que ellos mismos diseñaron, en respuesta a las necesidades y oportunidades de sus comunidades. La convocatoria contó con una inversión superior a 5.576 millones de pesos, con el propósito de impulsar iniciativas que beneficiarán a más de 6.000 personas en 22 departamentos del país.
Como parte de esta apuesta, la ARN, en alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), abrió una convocatoria especial para el Catatumbo, con el propósito de atender las necesidades humanitarias de la región y fortalecer la construcción de paz territorial. En esta línea fueron seleccionados 11 proyectos, con una inversión de 1.334 millones de pesos, que beneficiarán a más de 170 firmantes de paz y sus comunidades de acogida en Norte de Santander y Tolima.
Alejandro Posada, ganador de la convocatoria, señaló que cuando las comunidades reciben confianza, acompañamiento y herramientas, son capaces de transformar realidades. Explicó que en los territorios existen ideas, experiencia en trabajo comunitario, liderazgo y compromiso, pero que, con frecuencia, las organizaciones enfrentan dificultades para acceder a recursos, fortalecer su gestión y dar continuidad a sus procesos.
"Es por eso que la Estrategia de Fomento ha significado mucho más que una financiación: recibimos acompañamiento técnico, administrativo y metodológico que nos ha ayudado a fortalecer nuestros procesos, mejorar la administración de los recursos y asumir nuevos retos. Gracias a esto, estamos viviendo un momento real de sostenibilidad, de profundizar los resultados y de ampliar el impacto comunitario", manifestó.
Tania Rodríguez, directora programática de la ARN, señaló que esta estrategia representa una apuesta de esta administración por transformar la manera de hacer Estado: una forma de gobernar que cree, confía en el pueblo y gobierna junto a él, con la convicción de que las organizaciones comunitarias, de las que hacen parte las y los firmantes de paz, pueden administrar recursos públicos de manera transparente y eficiente.
Además, indicó que esta iniciativa refleja la apuesta del Gobierno del Cambio por consolidar una reincorporación comunitaria e integral que fortalezca el arraigo y contribuya de manera significativa a las garantías de no repetición del conflicto armado.
"Esto tiene un inmenso valor democrático: demuestra que el gobierno también puede construirse con la gente y que las comunidades pueden decidir sobre los recursos públicos. También deja un resultado muy valioso: organizaciones fortalecidas, territorios comprometidos con la construcción de paz y firmantes de paz que consolidan sus liderazgos y fortalecen los lazos de confianza con las comunidades donde viven", concluyó.
Esta entrega de fortalecimientos hizo parte de la segunda fase de la Estrategia de Fomento, que inició en 2025 y cuyos resultados ya son visibles en 18 departamentos del país, con 51 iniciativas que van desde proyectos culturales que sostienen la búsqueda de personas desaparecidas, hasta refugios de cuidado para mujeres, niños, niñas y jóvenes.