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Emprendimiento

Oh La La, el café santandereano que sabe a segundas oportunidades

Persona sostiene dos paquetes de café Oh La La en un espacio exterior rodeado de árboles y vegetación.

​​Nilson, expolicía y quien hace parte del proceso de acompañamiento que hace la ARN a comparecientes de la Fuerza Pública ante la JEP, encontró en el café una forma de proyectarse hacia el futuro. Ha fortalecido sus conocimientos y ha convertido una idea familiar en un proyecto con posibilidades de crecer.

Bucaramanga , 08/10/2026

En un bus que recorre las carreteras de Santander, Nilson Durán Durán lleva en su maleta varias bolsas de café recién molido. Viaja desde San Gil hacia Bucaramanga, Barrancabermeja y otros municipios para buscar nuevos clientes y ampliar las ventas de Oh La La, el emprendimiento de café orgánico que creó junto a su familia.

Mientras avanza por las carreteras, Nilson piensa en su sueño de tener un punto fijo de venta y poder vivir de su café. Cada viaje representa una oportunidad para acercarse a esa meta y dar a conocer un producto que nace en las montañas de San Gil, donde las condiciones climáticas y las características del territorio favorecen un café con un sabor particular.

“Este café, que es orgánico, sabe a segundas oportunidades, sabe a nuestra tierra, sabe a familia”, cuenta Nilson.

El nombre de la marca surgió hace aproximadamente dos años y medio, cuando conversó con su hija sobre cómo llamar al emprendimiento. La expresión “Oh La La” terminó representando la sorpresa que ambos sentían al reconocer los cambios que habían ocurrido en sus vidas y las nuevas posibilidades que empezaban a encontrar como familia.

Nilson es expolicía y hace parte del proceso de comparecencia de la Fuerza Pública. Después de pasar cinco años en la cárcel y acogerse al proceso de comparecencia, encontró en el emprendimiento una forma de proyectarse hacia el futuro y trabajar por un nuevo proyecto de vida.

En ese camino, Nilson destaca el acompañamiento que ha recibido de la ARN. Las capacitaciones y su participación en ferias de emprendimiento le han permitido fortalecer sus conocimientos, dar a conocer su café y, sobre todo, empezar a ver aquella idea familiar como un proyecto real con posibilidades de crecer.

“Estoy muy agradecido con la ARN porque me ha ayudado a mostrar mi sueño. Antes era una idea y ahora puedo verlo como un proyecto real”, expresa.

Hoy, el café ocupa buena parte de sus días. Lo lleva de municipio en municipio, conversa con posibles clientes y busca que Oh La La llegue cada vez a más personas. En el camino también imagina cómo será ese lugar propio que espera abrir algún día, cuando pueda dejar la maleta en casa y recibir a sus clientes en su propio establecimiento.

Hasta entonces, seguirá recorriendo Santander con el café recién molido, el paisaje de su tierra como compañía y una meta que mantiene presente en cada trayecto. Hay sueños que necesitan tiempo, dedicación y paciencia para alcanzar su mejor sabor, y el de Nilson ya comenzó a tomar forma.

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