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Agencia para la Reincorporación y la Normalización

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El éxito de la reintegración

Un producto para exportar y una nueva vida para contar

Así es la vida de Jesús Ignacio Roldán, quien encontró en el cultivo de batata una oportunidad de transformación, no solo para él, sino también para una pequeña población de campesinos e indígenas de la zona de San Antonio de Palmito, Sucre, que lo han apoyado y acompañado en este proceso. Foto: Comunicaciones ARN. 

Montería , 12/04/2018

Iniciamos con una conversación muy agradable, en la cual decidimos tocar pocos aspectos de su vida personal y enfocarnos en lo que realmente importa ahora: su unidad productiva y su nueva vida, esa vida que ahora es diferente, tranquila, y trascurre entre el campo y sus cultivos.

Y es así como, entre el campo y los cultivos de este alimento, ha logrado crear una unidad productiva con la cual busca conquistar el mercado internacional, gracias a la empresa 'Batata Colombia', que le abrió las puertas para cultivar, procesar y finalmente enviar por contenedores a Estados Unidos. Roldán asegura que es un proyecto que merece ser conocido, apoyado y replicado, puesto que es uno de los productos que más se está consumiendo en el mundo y tiene el mercado asegurado. 

Tiene claro que una de las razones por la cual escogió esta unidad de negocio fue porque el dueño de la empresa 'Batata Colombia', llamado Luis Lagos y de origen cubano, muy amablemente confió en él y le abrió las puertas para trabajar, pues a los desmovilizados son muy pocas las oportunidades de empleo que se les brinda. 

Fue "el cubano" quien apoyó y financió las primeras hectáreas de batata, y con la ganancia, logró recolectar capital para financiar las que se sembrarán este año. Éste es, quizá, el afán de dar a conocer este proyecto a nivel nacional y hacerlo llegar a mucha gente, incluso al Ministro de Agricultura, porque es un proyecto que puede generar empleo a muchas personas.

"Para el 2018 se tiene planeado trabajar en 300 hectáreas que se deben comenzar a sembrar próximamente y están bajo mi responsabilidad", asegura con gran visión Jesús Ignacio. 

Generación de empleo: Un beneficio para la población que alguna vez estuvo afectada 

Las 55 hectáreas que se cultivaron en 2017 abrieron las puertas de 60 indígenas de la región de San Antonio de Palmito, Sucre. Fueron 60 familias que todos los días se levantaban con firmeza y disposición a cultivar y cuidar la tierra para lograr la exportación de este producto.  

Para el 2018 piensan cultivar 100 hectáreas en sociedad con los indígenas de esta zona. A ellos se les paga $ 30,000 pesos diarios y trabajan de lunes a sábado; están muy satisfechos con la llegada de este proyecto, ya que ellos tenían la tierra, pero no contaban con el dinero para iniciar la producción de esta magnitud. 

Jesús, desmovilizado de las AUC y conocido en el grupo como 'Monoleche', ahora goza de la libertad a prueba, luego de pasar 8 años en la cárcel cumpliendo la pena alternativa impuesta por el juzgado penal de ejecución de sentencias de justicia y paz. Han pasado ya un año y cuatro meses desde que salió de la prisión, y exactamente 8 meses desde que el empresario cubano le dio la oportunidad de empezar de cero y cultivar una vida diferente.

Rebuscando en su historia, ahondamos un poco en sus inicios como combatiente. Roldán era un joven campesino de 20 años, de padres campesinos, nacido en Guadalupe, Antioquía, el cual ingresó al grupo armado para tener trabajo. 

"Era una zona donde solo se escuchaban los grupos guerrilleros, nos decían que perteneciéramos al grupo armado pues era la solución para acabar con la pobreza y combatir a un estado corrupto, y para ellos algún día llegar al poder y cambiar la vida del campesino. Esas reuniones las hacía la guerrilla, y en una de esas llegó un trabajador de Fidel Castaño a reclutar personal para trabajar con él, esa vez fuimos engañados porque dijeron que era para trabajar en fincas ganaderas y reclutaron a 25 hombres jóvenes; cuando llegamos aquí al departamento de Córdoba a las fincas, resulta que no era para trabajar con ganado sino para pertenecer a un grupo armado, y ahí me quedé hasta el 2004 que fue la desmovilización". 

El por qué se quedó aun sabiendo el objetivo del reclutamiento, ahora no importa, solo importa la segunda oportunidad que le ha dado la vida a Roldán, la manera de reescribir una historia de forma positiva y, a su vez, dar la oportunidad a muchos campesinos e indígenas para que progresen y se trasforme la región. 

El pasado quedó atrás, ahora se escribe una nueva historia

La diferencia entre 'Monoleche' y Jesús Ignacio Roldán son los 24 años que permaneció en el grupo armado y un nombre que durante todo ese tiempo nunca volvió a escuchar, hasta su desmovilización. "Yo creo en este momento de mi vida que, ya que pude recuperar mi libertad, ese 'Monoleche' murió para mí, es como ir borrando poco a poco, pues no es fácil. Muchas personas inclusive no conocían mi nombre, pero poco a poco se va uno desligando de todo eso, ese 'Monoleche' quedó en la cárcel, aquí está sentado Ignacio Roldán". 

Aunque rebuscando en su memoria también logra percatarse de una diferencia de temperamento y pensamiento, pues afirma, con gran sentimiento, que aunque es un pasado difícil de borrar, sí son cosas que cuando se proponen se logran. "Todos esos años que estuve en la cárcel a mí no me dieron duro porque yo fui consciente de que estaba pagando algo que yo había hecho, hice un daño y lo estoy pagando. Muchas veces escucho que dicen "ese man es muy malo y lo va pagar en el infierno", No. Lo malo que uno hace lo paga aquí en vida. En el caso mío lo pague en la prisión y era consciente de que había hecho cosas muy malas y las estaba pagando allí. Hoy en día le doy muchas gracias a Dios y a unos honorables magistrados que saben juzgar y saben para qué se hicieron las leyes, entonces pude recuperar mi libertad". 

Esta vez, la vida le ha dado una nueva oportunidad, una nueva oportunidad que le permite cultivar, no solo la batata, sino también una nueva historia, en la que el perdón y las segundas oportunidades, dan sus frutos.

Como Roldán, hay muchos que anhelan escribir una nueva historia, tocar puertas que se abren, sembrar para cosechar. Porque al final sí es posible la reconciliación, como lo señala Jesús cuando se le pregunta si para él es posible una reconciliación de corazón, y sin dudarlo responde: "sí claro, si no fuera posible yo creo que no valdría la pena vivir, porque si a uno le dan la oportunidad de volver, de pagar un daño que hizo, y no darle la oportunidad de la reconciliación, entonces es mejor seguir en la cárcel. Pero eso se lo gana uno mismo, yo creo que las personas ven cuando uno pide perdón de corazón, eso fue lo que hizo que un 99% de los que yo le pedí perdón, me perdonaron. Si uno quiere volver a ser un ciudadano normal y que lo acepte la sociedad, uno mismo tiene que ganarse eso con el comportamiento de uno", concluye Jesús Ignacio Roldán.

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