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De la guerra a la actuación: La historia de Víctor Gómez

De la guerra a la actuación: La historia de Víctor Gómez

De la guerra a la actuación: La historia de Víctor Gómez

​Víctor vive en Ataco, Tolima, donde trabaja como campesino en fincas de la región, además trabajó en la serie 'Cien años de soledad' de Netflix.


Ibagué , 24/11/2025

Cuando Víctor Sánchez escuchó por primera vez la orden de “¡acción!", sintió que el corazón le golpeaba más fuerte que el sol que quemaba el pavimento bajo sus botas. Estaba rodeado de cámaras, micrófonos y pastores alemanes entrenados; llevaba un uniforme impecable de policía y tenía que controlar a una turba de extras en plena revuelta. La toma se repetiría más de quince veces. No era la guerra. No era real. Pero para él significaba algo enorme: era la prueba de que la vida siempre puede reinventarse.


Víctor es uno de los participantes en proceso de reintegración regular acompañados por la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN). Llegó a este camino hace tres años, después de dejar atrás su vida armada. Hoy vive en Ataco, Tolima, donde trabaja como campesino en fincas de la región. Nadie en el set de Cien años de soledad, la serie de Netflix estrenada en diciembre de 2024 donde cumplió su rol como policía, imaginó su historia. Él nunca la contó. Prefería decir simplemente que había trabajado como vigilante, que era padre y que estaba buscando oportunidades como cualquier persona.

​“Todo inicio es difícil. Uno no se adapta fácil, uno no conoce. Pero todo empieza con un paso", dice.

 

Ese paso lo dio cuando decidió dejar la guerra y comenzar el proceso en la ruta de reintegración: terminar estudios, hacer cursos y aprender a vivir sin miedo. “He encontrado puertas. Las veía cerradas antes, pero se abrieron".

 

Víctor nació en Antioquia, aunque creció en el departamento de Bolívar. Su acento mezcla la costa y el interior, y en cada palabra se le entiende el peso de lo vivido. Habla con calma, midiendo las pausas, como quien acomoda todavía recuerdos rotos. Tiene tres hijos pequeños. Son, dice él, su principal motor para hacer las cosas bien: “Ellos no tienen la culpa del mal camino. Al menos que tengan una opción diferente".

 

Su ingreso al mundo de la actuación fue una casualidad. Un amigo lo presentó con el encargado de seleccionar personajes en la serie. Víctor llegó sin mayores pretensiones y lo eligieron. “Me dijo: tú eres el militar que yo necesito", cuenta sonriendo. Así fue como terminó interpretando a un policía, papel que le exigió disciplina y fuerza física.

 

Viajar desde Ataco al municipio de Alvarado para grabar dos o tres veces por semana implicaba costos y sacrificios. Pero valía la pena. “Era algo bonito. Conocer algo diferente. Yo nunca pensé aparecer en una novela o película". En el set compartió espacios con actores reconocidos como Julián Román y otros nombres fuertes del cine colombiano.

 

“Yo sabía que era una serie. Pero igual se sentía fuerte. A veces tocaba gritar, regañar, hasta empujar a alguien porque así era la escena. Se repetía hasta cuarenta veces si tocaba". Lo más increíble fue descubrir lo que significaba para él actuar: “Vi otra idea diferente. Sí hay manera de sobrevivir actuando. La gente puede ver eso y va a saber que ese personaje estuvo allá, pero ya es otra persona".

 

Víctor nunca contó que estaba en proceso de reintegración. Lo guardó como quien protege algo delicado, frágil, íntimo. “Yo eso lo reservo. No sé cómo la otra persona reacciona, uno no sabe". Durante toda la grabación, fue simplemente Víctor, el 'policía' disciplinado que sabía manejar perros, obedecer órdenes y aprender rápido.

 

La experiencia terminó a inicios de noviembre. Próximamente Víctor aparecerá en la segunda temporada de la serie, prevista para estrenarse en diciembre. Lo dice con orgullo tranquilo, sin estridencia. “Viendo lo que pasó, vi que hay otra oportunidad. No solo sobrevivir". Esa frase condensa su historia: la transformación silenciosa, la lucha invisible, el deseo profundo de ser un ciudadano más, de construir paz desde los pequeños gestos.

 

Cuando piensa en su pasado y en lo que significó llegar a donde está, dice despacio: “A veces el tiempo es el mejor autor. Siempre encuentra un final perfecto". Él no sabe si su final ya llegó. Pero sabe que el camino se construye con sacrificio: madrugadas en el campo, jornadas de grabación bajo el sol y el deseo constante de no fallarse a sí mismo ni a sus hijos.

 

Víctor nunca soñó con ser protagonista de una serie, pero sin proponérselo, protagoniza algo mucho más grande: la posibilidad de un país donde quienes alguna vez sostuvieron un arma ahora cargan micrófonos, guiones y sobre todo talento.

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