Camila García, firmante de paz, recibió hoy las llaves de su nueva vivienda en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Mariana Páez. No las recibió solo como una estructura física, sino como la posibilidad de construir un hogar, arraigarse a la democracia y continuar su proceso de reincorporación en condiciones de dignidad.
Como ella, otros 108 firmantes de paz recibieron una vivienda en este espacio territorial ubicado en el departamento del Meta. Un compromiso asumido por el Gobierno del presidente Gustavo Petro hace dos años y que hoy se materializa como una apuesta integral, con tierra propia y proyectos productivos.
“El Gobierno se comprometió con nosotros cuando nos desplazaron: dijeron que nos iban a dar tierra, vivienda y proyectos productivos. Hoy estamos recibiendo esta vivienda para estar ahí con nuestras familias. Esto nos llena de alegría, porque ahora vamos a estar en condiciones de dignidad y esto cambia nuestra vida”, dijo Yulis María Cabana, firmante de paz, durante el acto de entrega de las viviendas que realizó este miércoles la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN).
Viviendas dignas y accesibles
Esta nueva ciudadela de paz contó con una inversión cercana a los 17.000 millones de pesos y está construida sobre un sector del terreno de 1.445 hectáreas, adjudicado en 2023 a las y los firmantes de paz que habitan este territorio.
Las viviendas fueron pensadas con elementos que garantizan el confort y favorecen la vida familiar y comunitaria de la población: dos habitaciones, una zona social iluminada, cocina, baño completamente dotado y una zona de lavandería funcional, todo distribuido en 42 metros cuadrados.
Un total de seis viviendas cuentan con adecuaciones para personas con discapacidad, como rampas y mayor anchura en los accesos al baño, las habitaciones y la entrada principal, lo que garantiza condiciones de accesibilidad e inclusión.
Además, todas cuentan con instalaciones hidrosanitarias y eléctricas que tienen en cuenta las particularidades del territorio y las necesidades de cada firmante.
Una garantía de arraigo
Durante el acto, la directora de la ARN, Alejandra Miller, afirmó que estas viviendas representan dignidad para quienes hace diez años le apostaron a la paz, y que esa dignidad es clave para garantizar la no repetición del conflicto armado.
Además, afirmó que la meta es entregar 1.500 viviendas, entre terminadas y en construcción, en al menos 13 ETCR. “Esto significa que más del 60 % de estos espacios avanzarán en tierras, vivienda y proyectos productivos: un salto significativo en la reincorporación y un legado del Gobierno del Cambio”.
Por su parte, la directora programática, Tania Rodríguez, indicó que esta entrega materializa el Programa de Reincorporación Integral (PRI) y el enfoque de derechos y dignidad del Plan Nacional de Desarrollo: “Aquí no hay favores, hay derechos. Queremos que estas viviendas sean hogares llenos de proyectos y que este proceso demuestre que el cambio que empezamos es irreversible”.
Del desplazamiento a la dignidad
Este espacio, que inicialmente funcionó en Mesetas, recibió en 2023 la adjudicación de 1.445 hectáreas en el predio El Berlín, vereda Dinamarca, por parte de la Agencia Nacional de Tierras para garantizar su arraigo y el desarrollo de proyectos productivos con recursos de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN).
A partir de agosto de 2023, la comunidad de firmantes se ubicó ya en tierra propia y se comenzó la etapa de planeación predial, diseño y distribución de la tierra.
La llegada de la población firmante transformó la dinámica social del territorio, lo que evidenció la necesidad de un acompañamiento para construir confianzas. Entre 2023 y 2024, la ARN implementó una agenda comunitaria en la que participaron 104 firmantes y más de 450 personas de la comunidad.
Este proceso se desarrolló desde un enfoque restaurativo, para promover espacios de diálogo, círculos de palabra y acciones simbólicas orientadas a fortalecer la convivencia, reconocer liderazgos locales y avanzar en la reconstrucción del tejido social. Así, se contribuyó a reducir la estigmatización y a consolidar escenarios de cooperación y convivencia entre firmantes y comunidad.
A la fecha, cuatro proyectos productivos colectivos benefician a más de 220 personas en reincorporación, tres de ellos en funcionamiento. Además, iniciativas de sostenibilidad en el sector ganadero continúan ampliando las oportunidades económicas.
Con esta entrega, el Gobierno Nacional avanza en la consolidación de garantías reales para la reincorporación, apostándole al arraigo como base de la sostenibilidad y la no repetición del conflicto armado.